A 90 años de la visita de Albert Einstein a la Argentina

Al momento de desarrollarse en abril de 1925 en Jerusalem, el acto de inauguración de la Universidad Hebrea, uno de sus más notables impulsores, el Profesor Albert Einstein, se encontraba en Buenos Aires.

En noviembre de 1923, Einstein había aceptado la invitación que le hiciera la Sociedad Hebraica Argentina, solicitando sea incluida también la Universidad de Buenos Aires, debido a anteriores declinaciones y de la cual había recibido el título de Doctor Honoris Causa.

Recién en abril de 1924 -a través de una carta- Einstein manifestó sentirse conmovido y honrado por la índole de la invitación, lamentó no poder acceder en ese año y solicitó mantener la propuesta para 1925.

Tal es así que, en octubre de 1924 llegó la noticia por vía diplomática, de que Einstein se embarcaría hacia Brasil, Uruguay y Argentina en marzo de 1925.

Fue recibido por el Rector de la UBA Dr. Arce, por el Secretario de esa universidad el Dr. Mauricio Nirenstein y por representantes de la comunidad judía entre los que estaban Najman Gesang, de la Federación Sionista, y Samuel Levy, director de la revista Israel.

Como científico distinguido con el Premio Nobel cuatro años antes, conmocionó a los círculos científicos y a la opinión pública. Einstein tenía conocimiento del interés que sus descubrimientos habían despertado en diferentes sectores universitarios argentinos y como judío sionista también sabía de la existencia de una importante comunidad judía en el país.

Su permanencia fue ampliamente comentada por diferentes diarios y prestigiosas revistas de la época, las que reproducían sus conferencias, describían detalles sobre su persona y lo alababan como sabio y como innovador en el pensamiento humano.

Dio doce conferencias, la mayoría dedicadas a explicar su novedosa teoría en diferentes ámbitos académicos del país. Con la comunidad judía compartió su entusiasmo y compromiso con la causa sionista y más específicamente con el apoyo a la recién nacida Universidad Hebrea de Jerusalem.

Estuvo en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en las universidades de Buenos Aires, La Plata y Córdoba.

Fue agasajado por las autoridades de la UBA en el Jockey Club y recibido por el Presidente de la República, Marcelo T. de Alvear.

Durante su estadía se alojó en la residencia de Bruno Wassermann en Belgrano, y visitó el Hospital Israelita, el Templo de la comunidad marroquí de la calle Piedras, orfanatos y escuelas, y la redacción del diario Di Presse.

En el curso de sus viajes por el interior recibió el muy efusivo saludo de miembros de las comunidades judías. Era para ellos un exponente de la intelectualidad judía, un delegado de la Universidad Hebrea y un enfático defensor del sionismo.

Para darle un amplio marco a la presencia de Einstein y para celebrar la inauguración de la Universidad Hebrea en Jerusalem, la Federación Sionista de la Argentina, presidida en ese momento por Isaac Nissensohn, organizó un acto en el Teatro Coliseo, durante el cual el ilustre visitante, según la crónica aparecida en el diario La Nación, se refirió a este acontecimiento diciendo:

“El movimiento sionista restituye la dignidad al pueblo judío, que antes se sentía humillado y deprimido, y todos los judíos deben mostrarse agradecidos a su fundador, el Dr. Herzl, y a su jefe actual, el Dr. Weizman, ya que el pueblo judío no lucha por la reconstrucción de su nacionalidad con un espíritu agresivo, sino con el noble y humano de hacer resurgir su cultura peculiar, que será a su vez un importante aporte a la cultura universal.

La Universidad que se ha inaugurado, constituye uno de los elementos fundamentales de esa obra cultural del sionismo, que debe ser apoyada por todos los judíos, ya que las obras de esa magnitud necesitan imprescindiblemente del esfuerzo colectivo”.