El Darwinismo en acción


El Nematostella
Crédito: Yaara Columbus-Shenkar, Universidad Hebrea

Muchos animales usan veneno para protegerse de los depredadores y atrapar presas. Algunos, como las medusas, tienen tentáculos, mientras que otros, como las abejas y las serpientes, usan aguijones y colmillos para inyectar toxinas venenosas a sus presas.

Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que el veneno de un animal era constante a lo largo del tiempo. Sin embargo, a través de un estudio detallado de anémonas marinas, el Dr. Yehu Moran, del Instituto de Ciencias de la Vida de la UHJ, descubrió que los animales cambian su veneno varias veces a lo largo de su vida, adaptando su potencia para adaptarse depredadores y ambientes acuáticos.

“Hasta ahora, la investigación del veneno se centraba principalmente en las toxinas producidas por animales adultos. Sin embargo, al estudiar las anémonas de mar desde el nacimiento hasta la muerte, descubrimos que los animales tienen un arsenal de toxinas mucho más amplio de lo que se pensaba anteriormente. Su veneno evoluciona para responder mejor a las amenazas de los depredadores y para hacer frente a los cambios en los entornos acuáticos”, explicó el Dr. Yehu Moran.

Estos hallazgos son importantes por varias razones. Primero, el veneno a menudo se usa en medicamentos y compuestos farmacológicos. Este estudio sugiere que para los animales con un ciclo de vida complejo hay muchos componentes del veneno que han permanecido desconocidos para los investigadores.
Estos “nuevos” compuestos podrían conducir a nuevos medicamentos y drogas.
En segundo lugar, las anémonas de mar, las medusas y los corales juegan un papel importante en los ambientes marinos. Una mejor comprensión de su producción venenosa y su efecto sobre la ecología de la vida marina es crucial.

Fundamentalmente, el estudio de Moran arroja más luz sobre los mecanismos básicos del darwinismo: ¿Cómo se adaptan los animales a su mundo cambiante y sus hábitats ecológicos? La Nematostella, con su veneno cambiante, nos proporciona otra pista.

Video: Un killifish del Atlántico (Fundulus) intenta comer una larva de Nematostella pero, rechazado por su veneno, escupe a la larva entera. Crédito: Jason Macrander, UNC Charlotte.

5 de marzo de 2018.