Noticias

Dr. Yossi Goldstein

El historiador y educador dijo que “más del 30% de la población tiene prejuicios sobre el judaísmo”.

Investigadores de la Universidad Hebrea desentierran un peine de marfil de 1700 aC inscrito con una súplica para erradicar los piojos: “Que este colmillo [de marfil] erradique los piojos del cabello y la barba”.

El análisis de ADN de los judíos alemanes del siglo XIV, dirigido por investigadores de la Universidad Hebrea y Harvard, muestra que la comunidad judía era genéticamente más diversa que los askenazíes modernos.

Se desconoce cómo se desarrollaron estas herramientas, pero un equipo de científicos utiliza el análisis de artefactos 3D de alta tecnología para investigarlo.

Dra. Lianet Noda-Garcia

Con menos del 10% del plástico del mundo que se recicla, la Dra. Lianet Noda-Garcia está adoptando un enfoque diferente. Imitando los procesos evolutivos en su laboratorio, está trabajando para diseñar bacterias que sean capaces de digerir o descomponer el plástico. En última instancia, espera limpiar décadas de desechos plásticos de nuestro planeta.

Una startup surgida de la Universidad Hebrea usa la tecnología biónica combinando sensores y tejido humano para crear un “chip de riñón” inteligente.

Un equipo internacional dirigido por el profesor Hagai Levine de la Escuela de Salud Pública Braun de la Universidad Hebrea de Jerusalem-Hadassah, con la profesora Shanna Swan de la Escuela de Medicina Icahn, Mount Sinai, Nueva York, junto con investigadores en Dinamarca, Brasil, España, Israel y los EE. UU., publicó el primer metaanálisis para demostrar la disminución del recuento de espermatozoides entre los hombres de América del Sur y Central, Asia y África.

Los restos de un enorme pez carpa (2 metros/6,5 pies de largo), analizados por la Universidad Hebrea (HUJI), la Universidad Bar-Ilan (BIU), la Universidad de Tel Aviv (TAU), en colaboración con el Colegio Académico Oranim, la institución de Investigación Oceanográfica y Limnológica de Israel (IOLR), el Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, marcan los primeros signos de cocción por humanos prehistóricos hace 780.000 años, anterior a los datos disponibles por unos 600.000 años.

Eitan Margulis y Lior Peri están adoptando un enfoque más saludable: enmascarar el sabor amargo.